Parece mentira que haya aún profesionales del ámbito de la tecnología que no entiendan la diferencia entre el precio y la libertad del software. Es aún más llamativo, cuando la ignorancia viene de un diario online tecnológico como el que hace TransMedia en Chile.
Leyendo una noticia donde se explica el pedido, de varios diputados a la Presidencia, de divulgar información y promover el uso del software libre, encuentro una lista de argumentos del redactor que dejan mucho que desear.
En primer lugar, el redactor compara el precio de un ordenador con Windows con el precio de un ordenador con Linux, como si estuviese comparando las manzanas de una frutería, con las manzanas de otra frutería. Uno de los principios de la economía, es el siguiente:
"El precio de algo, es lo que uno da a cambio"
Y lo que uno da a cambio, no siempre son solamente los billetes. Con esto, el redactor se olvida de contemplar muchas cuestiones fundamentales. Una de ellas, con Windows se paga el mero derecho al uso del software en limitadas condiciones, mientras que del software libre, uno es dueño del mismo. Al usar software privativo, cerrado, como Windows, uno paga un precio elevado al perder, entre otras cosas: el control absoluto del ordenador, el derecho a la privacidad, el derecho a estudiar, modificar o mejorar el software. En pocas palabras, uno entrega, nada menos que la soberanía sobre su propia infraestructura informática.
En segundo lugar, el autor critica la existencia de software antivirus para Linux, asumiendo que el hecho de que existan, implica que Linux es tan inseguro como Windows. Es cierto que hay muchos antivirus para Linux, pero el autor se olvida explicar que son antivirus cuya función primaria es la de detectar virus en los correos que los usuarios de Windows envían y reciben. Los antivirus para Linux, en lo general, son antivirus para servidores de correo electrónico, que protegen a los usuarios, primariamente de Windows, que sufren dichas vulnerabilidades. La naturaleza privativa y cerrada de un programa informático, máxime en una empresa donde la rotación del personal es elevada, inevitablemente presenta dos problemas graves de seguridad, que en el software libre no existen:
1- Las puertas traseras que los programadores incluyen en el software, que finalmente son descubiertas cuando el daño ya ha sido causado.
2- Los fallos de seguridad debidos al error humano. Cuatro ojos ven más que dos, y difícilmente un error pase por alto cuando los pares de ojos son miles.
Lo cerrado oculta, lo abierto muestra. El errar es humano, y ningún programador es perfecto. Sin embargo, cuando el código está disponible ante los ojos de millones de programadores, los fallos se detectan inmediatamente.
La afirmación del autor "también hay anti-virus, con lo cual están igual de expuestos", simplemente indigna.
En tercer lugar, el autor argumenta "no confundir gratis con libre, ya que el mantenimiento del software libre también cuesta". Aquí, sorprendentemente el autor entendió el concepto y ahora sí, a conveniencia, agrega otras variables al coste, además del dinero que se paga. La diferencia está en que el dinero gastado en software libre, es dinero que impulsa la industria, y sobre todas las cosas, es dinero que SUMA a los activos del gobierno. Recordemos quién es el dueño del software y a dónde va a parar el dinero en cada caso.
Por último, el autor acusa a los diputados de no haberse informado correctamente. Sobre esto, ya no tengo palabras.
La nota original está disponible en:
http://www.transmedia.cl/noticia1=id120707.htm